jueves, 5 de febrero de 2015

Entre plazas, mercados y pasos fronterizos


Hoy era nuestro segundo día en Berlín y el viaje prometía. Hasta el momento no nos había hecho demasiado frío, así que podríamos pasear sin problemas por la ciudad.

Como es costumbre nuestra desayunamos en el hotel y nos fuimos directas al metro para poner rumbo a Postdamer Platz. 





Potsdamer Platz, una de las plazas más bulliciosas de Berlín en el pasado, quedó arrasada durante la Segunda Guerra Mundial y partida en dos por el Muro de Berlín. Hoy en día, la plaza completamente reformada vuelve a brillar con el esplendor anterior a la guerra. Sólo un edificio de los que formaban parte de la plaza logró sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial. Se trata de la Haus Huth (Alte Potsdamer Strasse número 5), una construcción de seis plantas que soportó los bombardeos gracias a su estructura de acero, algo revolucionario para la época. Nosotras conseguimos hacer fotos de la famosa casita pero no las pongo porque sale mi acompañante viajero que no le gusta salir en las fotos.

En la plaza también se conservan algunos restos del lujoso Grand Hotel Esplanade del que sólo pudo salvarse un 10% tras el paso de la II Guerra Mundial. En la entrada del Sony Center desde Postdamer Platz se puede ver parte de la fachada del hotel y algunas habitaciones que representan el modo de vida de la alta clase de Berlín antes de la guerra.




Aunque aún se conservan algunos restos del muro para su recuerdo, la plaza fue reconstruida recientemente para pasar a formar parte del Berlín moderno.

Después de ver la plaza y de que nos gustará mucho el hecho de que hubiera un pista de patinaje en ella nos fuimos andando hacia Topografia del terror.





El paseo es corto, tardamos unos 10 minutos en llegar de un sitio a otro y la verdad es que si os apasiona todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial, os recomiendo la visita al 200%. Además, la entrada es gratuita y creo que es una visita imprescindible en la ciudad de Berlin.

Detrás de un trozo del muro que se mantiene prácticamente intacto, se encuentra un solar en el que se sitúa la Topografía del Terror, un lugar con una historia escalofriante. En 1933 el edificio neobarroco que ocupaba ese lugar se convirtió en la sede de la temida GESTAPO, la Policía Secreta del Estado. Los que se oponían al régimen de Hitler acababan allí, donde eran sometidos a interrogatorios y continuas torturas en los sótanos del edificio.

Los textos y fotografías de la Topografía del Terror, detallan la sórdida historia del aparato de seguridad de Hitler entre los años 1933 y 1945. Está en el número 8 de Niederkirchnerstrasse y su horario de visita es todos los días de 10:00 a 20:00 horas.

Después de haber hecho esta visita, nos fuimos hacia uno de los sitios que más ilusión me hacían de mi visita a Berlin (sin tener en cuenta el muro) que no es ni más ni menos que el Checkpoint Charlie.

Checkpoint Charlie fue el punto de paso más conocido de los utilizados durante la Guerra Fría. En él se podía conseguir el visado diurno para cruzar a Berlín Este desde Berlín Oeste. La denominación "Charlie" tiene un significado mucho más sencillo de lo que podría parecer ya que procede de la tercera letra (C) del alfabeto fonético de la OTAN. Después de la construcción del Muro de Berlín, quedaron pocas fronteras a través de las cuáles los ciudadanos pudieran moverse entre las dos alemanias. El alcalde de Berlín Occidental consiguió que sus ciudadanos pudieran visitar la parte oriental con algunas restricciones y Checkpoint Charlie era el lugar de acceso.





Se encuentra en Friedrichstrasse y la verdad es que aunque ahora lo han hecho un poco turistada y te puedes hacer fotos con los soldados que están allí es interesante y triste a la vez ver el punto donde muchos alemanes perdieron la vida intentando escapar de un mundo que ellos no habían elegido.

Después de este punto nos fuimos caminando hacía la avenida Unter Den Linden, que es como los campos elíseos parisinos.Cuando nosotras fuimos estaba un poco desmerecida, ya que había varios tramos en obras y cortados a la circulación, pero aun asi, el poder ver a través de la avenida la puerta de Brandenburgo de lejos es un espectáculo para los sentidos.






La extensa avenida constituyó una parte importante en la vida cultural berlinesa hasta la llegada de la II Guerra Mundial; después de 1945, la mayor parte de sus edificios se encontraban en ruinas, atrapados en el sector oriental bajo el dominio de la República Democrática Alemana. Después de la caída del Muro de Berlín, con la llegada de la reunificación, Unter den Linden recuperó su lugar como una de las calles favoritas de la ciudad.

A lo largo del kilómetro y medio por el que se prolonga el bulevar que va desde la Puerta de Brandenburgo hasta Schlossbrücke (Puente del Castillo), se pueden contemplar gran parte de los edificios más importantes de Berlín, tanto desde el punto de vista turístico como arquitectónico.

Comenzando con la Puerta de Brandenburgo y la amplia Pariser Platz, con su conocido Hotel Adlon, (es el famosos hotel donde Michael Jackson sacó a uno de sus hijos por la ventana para que sus fans lo vieran). La Puerta de Brandeburgo (Brandenburger Tor) es una de las antiguas puertas de entrada a Berlín además de uno de los símbolos más importantes de la ciudad. En español el nombre más correcto es Puerta de Brandeburgo, aunque también se la conoce como Puerta de Brandemburgo o Brandenburgo. Inaugurada en 1791 junto a la Pariser Platz, la Puerta de Brandeburgo es un símbolo del triunfo de la paz sobre las armas.

En 1795, el monumento fue coronado con una cuadriga de cobre que representa a la Diosa de la Victoria en un carro tirado por cuatro caballos en dirección a la ciudad. La estatua que se puede ver hoy en día, es una copia hecha en Berlín oeste en 1969, ya que la original quedó destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

Desde ahí, nos fuimos andando hacia el Reistag o lo que es lo mismo, el Parlamento alemán o la casa de la Merkel.

El antiguo edificio del Reichstag es la sede del Parlamento Alemán (Bundestag Alemán). Se trata de un edificio histórico con aspecto de templo clásico, coronado por una gran cúpula moderna por la que se puede transitar. Situado junto a la línea que marca el Muro de Berlín, el Reichstag permaneció casi 29 años separado de la cercana Puerta de Brandenburgo.




La cúpula, rediseñada por el arquitecto Norman Foster para la reconstrucción del edificio, pretende ser un elemento simbólico con el que queda patente que ese lugar es el centro de la democracia parlamentaria y, el pueblo, desde la parte superior, puede ver ver que todos los asuntos son llevados con claridad. En el interior de la cúpula, se pueden ver multitud de fotografías antiguas a través de las cuáles se describe la historia del Parlamento mediante sus momentos más importantes. En la parte superior se puede salir a la calle, aunque las vistas no son demasiado buenas si las comparamos con las que se obtienen desde la Torre de la Televisión o desde la Catedral de Berlín.

He de decir que después de entrar en el parlamento, decidimos que la mejor opción era poner camino hacía en Monumento al holocausto.






Edificado en las cercanías de la Puerta de Brandeburgo entre los años 2003 y 2005, el monumento en memoria de los judíos asesinados en Europa pretende enfrentarse a la noción de monumento en sí misma. La traducción literal del nombre alemán es "Monumento memorial a los judíos asesinados en Europa". Se trata de una cuadrícula formada por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas, que permite que los visitantes elijan su camino de entrada y salida.

Esto en realidad si que me decepcionó un poco, pues me lo esperaba un poco más extenso y no lo es, pero bueno, me parece increíble que una ciudad y un país con una historia tan terrible y tan reciente lo lleven con tanta elegancia y le rindan tributo a las víctimas de tal barbarie.

Decidimos volver hacía la avenida Unter Den Linden para poner rumbo a la nueva guardia y la Berliner Dom. La Nueva Guardia se encuentra justo en esa avenida y fue construida en 1918 para conmemorar la derrota sobre las tropas napoleónicas y celebrar la liberación de Berlín. El impresionante edificio neoclásico situado en la Avenida Unter den Linden presenta en su fachada un pórtico formado por columnas dóricas que le aportan cierto aire de grandeza.





A lo largo de los años el edificio ha cumplido diferentes funciones conmemorativas: a partir de 1931 fue tomado como monumento en homenaje a las víctimas de la Primera Guerra Mundial; en 1960, fue el lugar de conmemoración de las víctimas del fascismo alemán y, hoy en día, es un lugar que pretende homenajear a todas las víctimas del mundo, ya sean de las guerras, del fascismo o cualquier otra injusticia.

A fecha de hoy, está habitado tan sólo por una conmovedora escultura de una mujer que sostiene en sus brazos el cuerpo sin vida de su hijo (Madre con hijo muerto de Käthe Kollwitz).

La escultura, que se encuentra situada bajo una gran abertura en el techo, expuesta a las inclemencias meteorológicas, soportando el frío y la lluvia, representa el sufrimiento del pueblo.

Si sigues andando en esa dirección hacía Alexander Platz, enseguida te encuentras con Bebelplatz, que es conocida debido a los acontecimientos que tuvieron lugar la noche del 10 de mayo de 1933, cuando fue el escenario de una gran hoguera en la que se quemaron miles de libros de algunos autores censurados por los nazis, como Karl Marx, Heinrich Heine o Sigmund Freud.

En el centro de la plaza se puede ver una losa de cristal que cubre una estantería vacía, un monumento en memoria de la quema de libros de 1933. El tamaño de la estantería es el que debían ocupar los libros quemados aquella trágica noche.

Dentro de Bebel platz, se encuentra la majestuosa Berliner Dom a orillas del Rio Spree y frente al jardín Lustgarten, entre la Isla de los Museos y el solar antes ocupado por el Palacio Imperial.

Nosotras entramos a la catedral de forma gratuita y es impresionante por dentro. Aquí ya era la hora de comer y la verdad es que agradecimos sentarnos un poco para resguardarnos del frío, ya que en ese momento ya empezaba a refrescar bastante, pese a ser mediodía.

Dedidimos para a comer en un restaurante que servían todo tipo de pescados con su guarnición y nos pedimos una hamburguesa de pescado con gambas y una salsa de que estaba buenisíma.
Después de comer tranquilamente, decidimos ir hacía Alexanderplatz, desde donde se veía la Torre de Televisón de abajo imponente.






Aunque cuando uno llega hasta la Torre de la Televisión desde el centro de Berlín puede pensar que la plaza donde se encuentra es Alexanderplatz, lo cierto es que la plaza "original" se encuentra detrás de la torre. Actualmente todo está considerado lo mismo.

En la plaza ajardinada de la parte oeste de la torre se pueden destacar tres interesantes monumentos: la Iglesia Marienkirche, construida en 1380, la Fuente de Neptuno y el Ayuntamiento Rojo que, aunque fue utilizado por el gobierno, el nombre proviene del color de su ladrillo.

La Torre de la Televisión de Berlín (Fernsehturm), erigida en 1969, fue durante años el orgullo de la RDA, una torre construida para mostrar la superioridad del comunismo sobre el capitalismo. La torre, con 368 metros de altura, es la estructura más alta de Alemania. Está situada en el centro de Alexanderplatz, la plaza más importante de la República Democrática Alemana (zona soviética). Una curiosidad de la torre es que el cristal que cubre la parte principal de la estructura hace que, cuando refleja el sol de la mañana, se vea una cruz en el centro de la esfera. Este fenómeno hizo que los occidentales llamaran al símbolo del poder soviético "La Venganza del Papa", echando por tierra la propaganda comunista.

El restaurante giratorio de la torre, situado unos metros por encima del mirador, ofrece las mejores vistas de la ciudad acompañadas de algunos platos típicos berlineses. El precio no es mucho mayor que el de otros restaurantes de Berlín.

Después de dar un vuelta por los alrededores, vimos un centro comercial precioso y lleno de gente, así que nos fuimos a hacer un poco de shopping y comprar algunos objetos para traer de recuerdo. El ambiente estaba muy animado. En la misma plaza había un mercado con cosas navideñas para decorar la casa, comidas típicas alemanas y de países cercanos, una pista de patinaje, etc. Todo estaba lleno de gente, se notaba que era sábado por la tarde y la verdad es que es un ciudad que ofrece muchos planes a quién la visita y en navidad tiene un encanto especial.





El último punto que nos faltaba para completar nuestro día era el centro Tacheles, así que cogimos el metro en dirección Oranienburger, y sólo pudimos verlo por fuera, ya que está cerrado a la espera de que un hotel ocupe el espacio.

Después de la caída del Muro de Berlín el gobierno decidió demoler el edificio, que se encontraba en ruinas debido a los bombardeos producidos durante la Segunda Guerra Mundial. Un grupo de jóvenes artistas procedentes de todo el mundo se adelantó a la demolición y se instaló en el edificio, de forma que lograron salvarlo.


Después de visitar todo esto, decidimos ir a cenar al mismo sitio donde habíamos comido. Nos pedimos un pescado de río muy típico de la zona del cual no recuerdo el nombre y ya nos fuimos directamente al metro para irnos al apartamento a dormir.