miércoles, 20 de abril de 2016

Subiendo los 99 escalones de Rocky

Amanecía de nuevo y hoy tocaba cambiar el culo de nuevo. Nos íbamos a Philadelphia, a conocer la ciudad de Rocky o la antigua sede del gobierno americano.


Cogimos de nuevo las maletas, las cargamos en el coche y pusimos rumbo a Philadephia. Así que 2 horas y 45 minutos después o lo que es lo mismo, 139 millas más tarde, estábamos entrando por la ciudad y fuimos directos al hotel.


Yo, precavida después de lo de Boston pregunté el precio del parking del hotel, puesto que intentamos aparcar en la calle y era imposible. Entre que no había sitio y el poco que había era zona azul, decidimos dejarlo en el hotel por 25 dólares por 24 horas, que era el tiempo que íbamos a estar en la ciudad.


Nuestro hotel elegido era un Hilton de nuevo, y este si que tengo que deciros que no lo reservéis nunca. Luego os contaré el porqué.


Dejamos las maletas en el hotel mientras flipábamos con las vistas de la habitación desde donde se divisaba toda la ciudad. He de decir que el hotel tiene una situación inmejorable, está al lado deñ ayuntamiento, en pleno centro de la ciudad y las vistas son una pasada pero a pesar de ello, yo no volvería.


Nos fuimos directos a la oficina de turismo que está en Market Street donde nos dieron un mapa pero pasamos antes por el City Hall a hacer unas fotos. De ahí nos fuimos a ver el Independence Hall que era el motivo principal de visitar esta ciudad porque me hacía mucha ilusión conocerlo, de ahí para que veáis hasta dónde llega mi friquismo, jajajaja.






Aquí encontraréis el Liberty Bell Center (donde se encuentra la Campana de la Libertad) y el Independence Hall (donde se firmó la declaración de independencia). Para visitar el Independence Hall deberéis obtener el ticket en el Independence Visitor Center (es gratis y se agota pronto, id lo antes posible, por eso nosotros fue lo primero que hicimos nada más llegar). Fue en el Salón de Actos de este edificio que George Washington fue nombrado comandante en jefe del Ejército Continental en 1775 y la Declaración de Independencia fue adoptada el 4 de julio de 1776 En la misma sala el diseño de la bandera de Estados Unidos fue acordada en 1777, los Artículos de la Confederación fueron adoptados en 1781, y la Constitución de Estados Unidos fue redactado en 1787.












Como para visitar la Campana de la Libertad no había tantas restricciones, nos fuimos primero a ver el Independence Hall. Ahí estuvimos haciendo cola porque te van entrando en grupos de unas 50 personas, te meten en una sala y te dan la explicación de lo que fue en su día el edificio y luego ya empiezas la visita hasta que llegas a la sala donde se firmó por primera vez la Declaración de Independencia de los EE.UU. La visita duró como una hora más o menos y salimos para cruzar la calle hacía la Campana de la Libertad.





Ahí nos tocó hacer cola de nuevo, no tan larga, para poder entrar a verla. La visita también en gratuita. En los EE.UU. me ha sorprendido que casi todas las visitas que he querido hacer eran gratuitas, cosa que mi bolsillo ha agradecido bastante.


De ahí nos fuimos siguiendo la calle hacia el rio para ver Franklin Court que son las ruinas de dónde estaba la casa de Benjamin Franklin. La verdad es que esto decepciona un poco porque son ruinas, no se puede ver casi nada, pero ya que estás ahí te pasas y lo ves.






Nosotros seguimos andando, no sin antes parar a comprarnos un smothie de color azul súper empalagoso ( hay que ver estos americanos cuanto endulzan las cosas)y entrar en un 7eleven a comprar algo de comida y seguimos andando hasta llegar al río para ver la ciudad desde esa perspectiva.


Luego nos dirigimos de nuevo hacia la Old City pero esta vez entramos por Arch Street, que es una calle mítica de la ciudad y en ella hay muchos puntos de interés. Vimos Elfreth's Alley (la calle más antigua del país), la casa de Betsy Ross (diseñadora de la bandera de Estados Unidos), U.S. Mint (donde se imprime el dinero, la entrada es gratuita), National Constitution Center y la Reserva Federal (con exposiciones sobre la economía). Esto último no lo pudimos visitar porque estaba cerrado.





Otra visita que queríamos hacer y que no pudimos por ser domingo fue el Library Hall que es donde se encuentra una copia de la declaración de independencia y la primera edición de "El origen de las especies".


Seguimos andando por Arch Street y de repente nos encontramos con la puerta de entrada a Chinatown. Dimos una vuelta por sus calles pero estaba un poco muerto, así que decidimos seguir hacía otro lado. Cerca de Chinatown, está Reading Terminal Market que es un bonito mercado cubierto donde podréis comprar excelentes productos gastronómicos. Hay varios puestos atendidos por Amish y nos resultó curioso que estuviera vacío. Era como si los domingos la ciudad se parase.


Después de todas estas visitas nos encontramos con un McDonals y decidimos entrar para usar su wifi mientras nos tomábamos una cocacola y le decíamos a la familia y amigos que estábamos bien pero que aún nos quedaba una semana para volver a casa.
Ahí fue cuándo conocimos a un hombre muy majete que se ofreció a hacernos un book con el City Hall de espaldas en plan pareja románticona, jajajaja.






Después de unas cuentas fotos, decidimos dejar de explotar al hombre y pusimos rumbo al Museo de Arte de Filadelfia.


El Museo de Arte de Filadelfia como tal igual no es muy conocido, pero si os digo que es ese edificio de columnas con unas escaleras que son las que Rocky sube corriendo mientras hace su entrenamiento por las calles de Filadelfia, igual resulta que os suena un poco, ¿verdad?


Para llegar tienes que coger la perpendicular que va hacia Logan Square y enseguida te encuentras con una avenida llena de árboles y en cada farola la bandera de un país del mundo. La bandera española está de las últimas y un poco abandonada.


A ambos lados de la avenida hay parque y bancos para sentarse. Mola mucho ir paseando y ver que es un recorrido que mucha gente hace para entrenarse, tal y como lo hacía Rocky (que peliculeros son los americanos!!).






Pues total, que casi cuando estábamos llegando al parque antes de subir las escaleras, nos fuimos a ver la estatua de Rocky y cual fue mi sorpresa, que había una cola flipante para hacerse fotos con la estatua. Eso si, muy ordenado todo. Llegaban unos se hacían el selfie, luego las fotos por separado y los siguientes por favor…





Como nosotros no íbamos a ser menos y porque allá donde fueres, haz lo que vieres, hicimos lo mismo y una vez nos hicimos la foto, pusimos la cámara de vídeo en acción y nos subimos los 99 escalones corriendo mientras nos grabábamos en la cámara de vídeo.


Quedo muy friki, pero no creáis que es muy alto. En la peli parece una escalera interminable pero al natural es bastante corta.


Lo mejor de subir las escaleras sin duda son las vistas del skyline de la ciudad, ya que el Museo está un poco elevado y separado de grandes edificaciones.
Lo que más nos gusta de estos momentos es quedarnos sentados en algún lugar, contemplar las vistas, recordar momentos que hemos vivido hasta ese momento a lo largo del viaje, hacer recapitulación o resumen de lo que estamos viendo y disfrutar del momento.






Después de un ratito ahí sentados, decidimos no entrar al museo porque no somos mucho de arte moderno y no nos compensaba pagar la entrada.
Ahí ya era tarde y estaba empezando a atardecer, así que nos fuimos de camino al hotel parando antes en la escultura de la palabra LOVE. Es igual que la de Nueva York pero más pequeña.


Pillamos cena para llevárnosla al hotel y descansar un poco. Que ilusos!!


Llegamos al hotel, de noche y después de cenar nos fuimos a dormir, digo dormir porque dormir, lo que si dice dormir, dormimos poco.


Resulta que el fantástico Hilton, nos dio la habitación que estaba entre los dos ascensores que tienen y ahí el ruido de los motores era espantoso, bueno, insoportable. A las dos horas decidí que ya estaba harta, me baje a la recepción en pijama y con cara de mala ostia le dije que me diera otra habitación, que eso era insoportable. Nos dieron una habitación que estaba a unas 6 habitaciones de distancia y fue ahí donde pudimos dormir, aunque he decir que el ascensor se seguía oyendo, ver para creer…



No os recomiendo el hotel para nada porque aunque las instalaciones y los servicios sean buenos, viendo el ruido que hacen los malditos ascensores, tienes muchas probabilidades de que te molesten para dormir, así que mejor otro aunque sea más normalito.

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