lunes, 28 de septiembre de 2015

Muro de Berlin y regreso a casa

Hola!!!

Aquí estoy de nuevo intentadome ponerme al día en todos los diarios que me quedan por hacer todavía (Roma, Granada, Andorra, Bolonia, San Marino, Costa Este y Nueva York) y como Berlin es el único que estaba casi terminado, pues sólo le falta una etapa, he decidido acabarlo para poder tacharlo ya de mi lista de pendientes.

Bueno, pues este día era nuestro último día en Berlín. Era domingo y nuestro avión salía sobre las 4 de la tarde, así que podíamos aprovechar un poco la mañana para ver algo de lo que nos quedara y estar en el aeropuerto a tiempo para volar con destino a casa.

Pues nada, dejamos las maletas en el apartamento porque no íbamos a ir con ellas todo el día. No estaba dispuesta a eso ni de coña y nos fuimos en dirección al metro de Turmstrasse. Nuestra intención era ver el muro de Berlin y callejear un poco por la zona del muro, volver al apartamento, coger las maletas y comer por la zona del apartamento para ya irnos camino al aeropuerto y llegar con tiempo. 

Menos mal que no planteamos muchas más cosas para esa mañana, porque ya os contaré luego...

Pues nada, cogimos el metro y nos fuimos hacia la East Side Gallery o lo que es lo mismo, hacía el natiguo Muro de Berlín.

El metro en su línea 1 para relativamente muy cerca de esa zona en la parada del metro de Warschauer Strasse pero ese día con el frío que hacía las distancias se hacían eternas. 



Fuimos callejeando por la zona y parándonos a hacernos fotos junto al rio Spree hasta que llegamos al puente que pasa sobre el río y que sale en una película de Liam Neesson que se llama "Sin Identidad" que es donde se cae su taxi por el puente. Lo cruzamos y ahí mismo estaba el famoso Muro de Berlín. 

He de decir que soy un poco friki con todo lo relacionado con la 1º y 2º Guerra Mundial, así que os podeís imaginar que para mí, el hecho de pasar y poder tocar el Muro de Berlin con el significado historico que tiene y lo mal que lo tuvieron que pasar esas familias que estuvieron separadas durante décadas era una sensación impresionante, por eso decidimos recorrer casi todo el  tramo entero a pesar del frio que hacía.



El mayor tramo que se conserva de los restos del Muro de Berlín mide 1,3 kilómetros y es conocido como East Side Gallery, la mayor galería de arte al aire libre del mundo.

A lo largo del muro, se pueden ver cientos de graffitis de artistas procedentes de todo el mundo, que trataron de documentar mediante sus obras el cambio producido tras la caída del Muro de Berlín. 









Mediante sus obras expresan una gran sensación de euforia y esperanza por un futuro libre y mejor.
Se pueden encontrar obras realmente buenas a lo largo del muro, pero resultan especialmente llamativas las pinturas del líder ruso Leonid Brezhnev besando a Erich Honecker, líder de la República Democrática Alemana, y la imagen de un Trabant (el coche utilizado en la alemania oriental) atravesando el muro.

Después de pasear durante un buen rato y cuando mi cabeza ya iba a estallar del frío que hacía y el gorro ya no me hacía nada, decidimos poner rumbo al apartamento a recoger las maletas.

Al salir del apartamento, asegurarnos que no se nos olvidaba nada que dejarle al impresentable del primer día, paramos a comer en un restaurante que estaba cerca de la parada de metro de Turmstrasse.

Comimos dos platos de goulash con arroz y salchichas por unos 25 euros con la bebida incluida.

Ahí nos fuimos ya al aeropuerto con la mala para de que al llegar a la estación central de trenes de Berlín el tren hacía el aeropuerto no salía, después de esperar 50 minutos y ver que no había ningún tipo de información decidimos tomar una ruta "alternativa" que nos llevaría más tiempo pero nos asegurábamos llegar. La verdad es que cuando pregunté no me dijeron que tardariamos tanto tiempo en llegar. La cuestión es que tuvimos que coger el metro en dirección aeropuerto de Schonefeld. Así que eran 7 paradas de metro hasta Ostkreuz y ahí hicimos transbordo hasta Berlin-Schonefeld Flughafen que eran 9 paradas de metro más para salir de la estación de metro y coger un bus que no recuerdo el número pero te llevaba también al aeropuerto, eso si, tardando media hora más.

Total, que llegamos al aeropuerto y a la puerta de embarque cuando estaban entrando las últimas 5 personas de la cola. Uff!!! Por los pelos lo perdemos...

Y nada, ahora tocaba viaje de regreso al aeropuerto del Prat y luego 3 horas y media de regreso a casa pero mi madre y yo veníamos encantadas de este ciudad porque la verdad es que aunque es muy nueva (está casi toda reconstruida por los bombardeos de la guerra) es una ciudad impresionante que tiene mucho que ofrecer y tiene una vida impresionante. No es tan apagada como otras ciudades europeas. A nosotras personalmente nos encantó Berlin y no nos importaría volver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario