martes, 5 de mayo de 2015

Día de brujas, naturaleza en vena y dormir cerca de las cascadas

Ese día nos levantamos tempranito como de costumbre en este viaje y en todos los que hacemos, recogimos las maletas porque ese día dejabamos Boston y nos íbamos hacía Niagara.

Hicimos el check out del hotel sin problemas y con todo correcto y nos fuimos a recoger el coche del parking y aquí llegó nuestra sorpresa.

El día que dejamos el coche en el parking, la chica del hotel nos dijo que por 24 horas nos iban a cobrar 24 dólares, así que nos pareció correcto y lo dejamos ahí aparcado, pero cual fue nuestra sorpresa que cuando metimos el ticket para sacar el coche del parking no nos pidieron 24 dólares, nos pidieron 67 dólares!!! Cosa que me dolió en el alma para tener que pagarlos, pero claro, no íbamos a dejar el coche ahí y tampoco iba a discutir con nadie, así que los pagamos y nos fuimos pitando hacía Salem. Pero a a partir de ese momento todos los parkings que utilizamos los mirábamos con lupa antes de volverla a cagar.    

Salem es un pueblo costero situado al norte de Boston , así que a los 30-40 minutos ya habíamos llegado porque está muy cerca.  







Se conoce como la ciudad de las brujas por los juicios que tuvieron lugar en 1692 donde condenaron  a muerte por brujería a varias personas.  Ahora mismo es una ciudad que está orientada al turismo, así que nosotros aparcamos en un parking que hay cerca de la entrada y paseamos por el pueblo un rato.

Es un pueblo muy bonito de la costa y a la entrada nos pudimos hacer fotos con la estatua de Samantha, la de la serie de Embrujada, que es un poco friki, pero es que en este viaje hemos sido todo lo frikis que podemos ser, jajajajaja!!!






Después de haber visitado un poco la ciudad de Salem nos fuimos ya hacia Niágara. Como Niagara estaba bastante lejos y el planning nos lo permitía, decidimos hacer noche en Henrrietta que es una ciudad que está a una hora aproximadamente de Niágara, así que este día lo queríamos aprovechar para ir a Ithaca a ver las cascadas, ver algunos pueblecitos y pasar por Cayuga Lake y eso fue lo que hicimos.

Paramos en un mall que es como llaman los americanos a las zonas comerciales y compramos comida en un supermercado para no tener que ir parando por el camino a comer y aprovechar más la ruta por los Finger Lakes.

La idea fue ir directamente hacía Ithaca, por lo que fuimos todo el rato por la interestatal y luego ya hubo un momento que nos desviamos por carreteras estatales y fuimos cruzando pueblos de la américa profunda, parando en gasolineras de películas de miedo y constatando que lo que sale en las pelis es la pura realidad americana.






Cuando llegamos a Ithaca estaba lloviendo a cántaros y sólo pudimos verla desde el coche, pero si que vimos alguna de las cascadas que hay por el pueblo que son una autentica pasada.






Después de ver un poco el pueblo nos fuimos hacia las Taughannock Falls que eran todavía más impresionantes que las anteriores ( yo en ese momento flipaba con pensar en que si estás me dejaban boquiabierta no me podía imaginar lo que sentiría al ver las de Niágara). Y desde ahí fuimos bordeando el lateral de Cayuga Lake, que he de decir que es larguísmo y estrecho.








Después de esto nos fuimos ya hacia Rochester para irnos a dormir. LLegamos al hotel a eso de las 21:00 horas, hicimos el check in y todo perfecto. Un hotel limpio de carretera, con wifi y perfecto para pasar una noche. Cenamos un pollo asado que habíamos comprado en un super de camino al hotel y nos fuimos a dormir enseguida para llegar a Niágara al día siguiente lo antes posible.

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