domingo, 10 de mayo de 2015

Érase un lugar llamado Niagara Falls

Hoy iba a ver por fin Niágara!!!

Nos levantamos prontito en el hotel, hicimos el ckeck out correctamente y nos pusimos rumbo a Niágara.

Teníamos una hora de camino hasta el hotel. A la hora y así de estar en el coche paramos en un área de servicio a desayunar y desayunamos en el Dunkin Donuts.

Después de tener la barriga llena nos subimos de nuevo en el coche, pusimos gasolina para llegar a destino y nos pusimos de nuevo en ruta hacia el hotel.




Yo había puesto el destino en el gps, así que sin problemas llegaríamos al destino. La sorpresa vino cuando íbamos llegando a Niágara y cada vez quedaba menos para llegar y ahí no se veía nada. Al final nos dejó en lo que supuestamente era el hotel y no era eso ni mucho menos. Nos había dejado en un barrio alejadísimo del centro con las típicas casas de madera una enfrente de la otra y que seguramente habrían vivido tiempos mejores.

Al final conseguí que mi móvil encontrara una calle cercana a las cataratas recordando en mi memoria más o menos donde estaba el hotel. He de deciros que es muy fácil situarse para llegar a destino. Las calles van numeradas en paralelo a las Niágara Falls, así que si tu hotel está en la calle 13 y el mío en la 9, yo estaría más cerca que tú de las cataratas. 

Nosotros teníamos en hotel en la calle 1, así que como os podeís imaginar estábamos muy cerca y a tan sólo una calle empezaba ya el Niágara State Park.

Nuestro hotel elegido para pasar una noche allí fue el Quality Hotel& Suites at the falls. Es un hotel viejo, pero en el que tienes wifi, está limpio, situado al lado de las cataratas y la cama es comodísima, así que por 87 dólares puedes pasar la noche y ver las cataratas iluminadas que era lo que queríamos nosotros.

Llegamos, hicimos el ckeck in y nos fuimos a dejar las maletas para empezar nuestra visita. 

Cuando salimos a la calle nos dimos cuenta de que iba a estar complicado el día, porque estaba muy nublado, chispeaba y hacía un frío espantoso.

El día anterior también nos había estado lloviendo, así que me compré un paraguas en el hotel porque se me había olvidado cogerlo de casa (siempre se me olvida algo) y así no habría nada que me impidiese disfrutar de mi visita, aunque un poco putada si es que es porque te limita un poco para hacer las cosas.

El pueblo de Niágara Falls es un pueblo en decadencia, se nota que tuvo su esplendor hace unos años y que ahora está dejado de la mano de dios y encima en ir en un época de frío y no turística estaba muertísimo. No había nada de gente ni nada de ambiente, así que decidimos irnos directamente al Niágara State Park.





Una vez estábamos en el parque tocaba organizarse para no dejarse ninguna panorámica por ver. Digo panorámica porque no pudimos subir al Maid of the Mist porque como veréis más tarde, las catarátas estaban todavía congeladas y por el clima, el Maid of the Mist no estaba todavía operativo.





Realmente nuestra visita hubiera sido muy distinta si hubiéramos ido otro mes, porque las atracciones hubieran estado abiertas pero todo abre en mayo, cuando ya se han ido las heladas. La parte positiva ha sido lo espectacular que es ver las cataratas heladas, ya que en ninguna foto salen así.





Estuvimos recorriendo toda la parte sur del parque y cruzamos el río Niágara. 

De ahí nos fuimos bordeando el lateral de las cataratas y no podíamos parar de hacer fotos, nos impresionaba mucho lo que estábamos empezando a ver.

Hay varios miradores para ver las cataratas desde el lado estadounidense, pero nosotros fuimos al elevador del Maid of the Mist desde donde las vistas son espectaculares. No se podía bajar pero si que podías entrar de forma gratuita para ver las cataratas desde el elevador.

Después de hacernos un montón de fotos, bajamos y entramos a la tienda que hay para comprar un imán de Niágara con el Maid of the Mist y ya de ahí nos fuimos hacía la aduana para pasar el puente de une Estados Unidos y Canadá. 







Tiene una parte para que pasen los peatones y desde el puente tienes unas vistas impresionantes ya de las cataratas. 

Estaba a punto de entrar en el país número 20 y al ser una cifra redonda, realmente me emocionaba y estaba como una niña con zapatos nuevos de ver en el sitio que me encontraba y que por fin estaba cumpliendo un sueño viajero y el sueño de mi vida que se vería totalmente completado con la visita a Nueva York.






Al entrar en Canadá, la policía que estaba allí nos hizó un par de preguntas y selló nuestro pasaporte. Ya habíamos entrado oficialmente en Canadá, así que nos fuimos al lateral del Niágara River para ir haciendo fotos. Hicimos tantas fotos, que hasta le hice fotos a un grupo de japoneses que estaban ahí y hasta alguno posaron para mí. Se ve que les hizo gracia que les hiciera una foto.




Estuvimos haciendo fotos mientras nos mojábamos un poco de la bruma que caía pero valía la pena el estar ahí. No quiero ni pensar lo que sentiré cuando vea alguna vez en li vida las cataratas de Iguazú, que es el siguiente sueño viajero que tengo (viajar a Argentina) pero el presupuesto y el tener unas vacaciones largas, me lo impide de momento.








Cuando ya habíamos recorrido todo el lateral y habíamos visto las cataratas desde todos los ángulos, aprovechamos para entrar a comer a un local que está pegado a la catarata Horseshoe y tienes varios restaurantes para comer. Puedes pagar con dolares americanos sin problemas  o sino, con la tarjeta de crédito que es lo que hicimos nosotros.

Lo que me decepcionó un poco y que no me esperaba para nada es que en la parte canadiense hubieran montado lo que hay ahí.

Está todo lleno de sitios de comida rápida para comer y puestos de una manera muy hortera para atraer a los turistas. Realmente me hubiera gustado que fuera un entorno más natural y no tan construido, pero bueno, que se le va a hacer...







Estuvimo turisteando un poco por esos sitios, compramos un imán de Canadá para mi colección y empezó a caer un chaparrón de importantes consideraciones, así que nos entrtuvimos mirando souvenirs y camisetas en la tienda Harley.

En una tregua que nos dió un poco la lluvia, aprovechamos para volver a la zona estadounidense. Cuando sales de Canadá, tienes que pasar por un torno donde te piden 50 centavos. Luego ya en la parte estadounidense te vuelven a hacer las preguntas necesarias para poder entrar y ya estás en el otro lado.

De ahí nos fuimos al hotel a esperar a que cambiara un poco el tiempo y cuando se hicieron las 8 de la tarde había dejado de llover y pudimos acercarnos otra vez a las cataratas para poder verlas iluminadas y seguir cumpliendo sueños en este viaje.







De ahí ya nos fuimos a dormir porque al día siguiente tocaba día de carretera para llegar a Washington.

Realmente del día siguiente no voy a hacer etapa porque lo único que hicimos fue levantarnos y ya saliendo de Niagara, aprovechamos y paramos en un mall a comprar provisiones. El supermercado era ecológico, con la consiguiente subida en el precio de los productos, pusimos gasolina y después de 8 horas más tarde llegamos a Washington. Este día no paramos en ningún sitio porque no queríamos llegar tarde.

Llegamos a Washington sobre las 7 de la tarde y estabamos reventados. Nuestro hotel era el Washington Hilton que está situado cerca de Dupont Circle, en la zona de las embajadas.

El barrio es precioso, lleno de casas unifamiliares y adosadas. Hicimos el ckeck in y dejamos el coche en un parking que había en la calle de atrás por 16 dólares las 24 horas, que he decir que después del sablazo que nos pegaron en Boston, le hice mil preguntas al del parking y me pareció baratísimo.

De ahí nos fuimos a cenar al hotel y ya nos subimos a la habitación a descansar para el día siguiente.




martes, 5 de mayo de 2015

Día de brujas, naturaleza en vena y dormir cerca de las cascadas

Ese día nos levantamos tempranito como de costumbre en este viaje y en todos los que hacemos, recogimos las maletas porque ese día dejabamos Boston y nos íbamos hacía Niagara.

Hicimos el check out del hotel sin problemas y con todo correcto y nos fuimos a recoger el coche del parking y aquí llegó nuestra sorpresa.

El día que dejamos el coche en el parking, la chica del hotel nos dijo que por 24 horas nos iban a cobrar 24 dólares, así que nos pareció correcto y lo dejamos ahí aparcado, pero cual fue nuestra sorpresa que cuando metimos el ticket para sacar el coche del parking no nos pidieron 24 dólares, nos pidieron 67 dólares!!! Cosa que me dolió en el alma para tener que pagarlos, pero claro, no íbamos a dejar el coche ahí y tampoco iba a discutir con nadie, así que los pagamos y nos fuimos pitando hacía Salem. Pero a a partir de ese momento todos los parkings que utilizamos los mirábamos con lupa antes de volverla a cagar.    

Salem es un pueblo costero situado al norte de Boston , así que a los 30-40 minutos ya habíamos llegado porque está muy cerca.  







Se conoce como la ciudad de las brujas por los juicios que tuvieron lugar en 1692 donde condenaron  a muerte por brujería a varias personas.  Ahora mismo es una ciudad que está orientada al turismo, así que nosotros aparcamos en un parking que hay cerca de la entrada y paseamos por el pueblo un rato.

Es un pueblo muy bonito de la costa y a la entrada nos pudimos hacer fotos con la estatua de Samantha, la de la serie de Embrujada, que es un poco friki, pero es que en este viaje hemos sido todo lo frikis que podemos ser, jajajajaja!!!






Después de haber visitado un poco la ciudad de Salem nos fuimos ya hacia Niágara. Como Niagara estaba bastante lejos y el planning nos lo permitía, decidimos hacer noche en Henrrietta que es una ciudad que está a una hora aproximadamente de Niágara, así que este día lo queríamos aprovechar para ir a Ithaca a ver las cascadas, ver algunos pueblecitos y pasar por Cayuga Lake y eso fue lo que hicimos.

Paramos en un mall que es como llaman los americanos a las zonas comerciales y compramos comida en un supermercado para no tener que ir parando por el camino a comer y aprovechar más la ruta por los Finger Lakes.

La idea fue ir directamente hacía Ithaca, por lo que fuimos todo el rato por la interestatal y luego ya hubo un momento que nos desviamos por carreteras estatales y fuimos cruzando pueblos de la américa profunda, parando en gasolineras de películas de miedo y constatando que lo que sale en las pelis es la pura realidad americana.






Cuando llegamos a Ithaca estaba lloviendo a cántaros y sólo pudimos verla desde el coche, pero si que vimos alguna de las cascadas que hay por el pueblo que son una autentica pasada.






Después de ver un poco el pueblo nos fuimos hacia las Taughannock Falls que eran todavía más impresionantes que las anteriores ( yo en ese momento flipaba con pensar en que si estás me dejaban boquiabierta no me podía imaginar lo que sentiría al ver las de Niágara). Y desde ahí fuimos bordeando el lateral de Cayuga Lake, que he de decir que es larguísmo y estrecho.








Después de esto nos fuimos ya hacia Rochester para irnos a dormir. LLegamos al hotel a eso de las 21:00 horas, hicimos el check in y todo perfecto. Un hotel limpio de carretera, con wifi y perfecto para pasar una noche. Cenamos un pollo asado que habíamos comprado en un super de camino al hotel y nos fuimos a dormir enseguida para llegar a Niágara al día siguiente lo antes posible.