domingo, 9 de junio de 2013

Mercadeo y sinagogueo en Budapest


Hoy era nuestro último día en Budapest y como nuestro avión salía sobre las 5 de la tarde podíamos aprovechar la mañana para ver las cosas que nos faltaban por ver. Así que desayunamos como de costumbre en el apartamento, recogimos las cosas, hicimos las maletas y nos fuimos en dirección al metro para ir a ver la Sinagoga.

Cogimos el metro hasta el centro y desde allí fuimos andando hacia la zona de la sinagoga.






La Sinagoga Judía de Budapest es la segunda más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén. Mide 53 metros de largo, 26 de ancho y tiene asientos para 2.964 personas, 1.492 hombres y 1.472 mujeres. Fue construida entre 1854 y 1859 siguiendo el diseño del arquitecto vienés Ludwig Forster. El estilo predominante de la sinagoga es el morisco, aunque también combina toques bizantinos, románticos y góticos.






Entrar a la sinagoga es gratis, incluso podréis entrar a la propia sinagoga sin pagar y verla desde el punto desde el que nosotros sacamos la foto. Si queréis avanzar más, pasear por el interior de ésta os costará 1.600 florines.

En el exterior de la sinagoga encontraréis el cementerio judío y el Árbol de la Vida, una escultura similar a un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto.





Por fuera, la fachada es muy grande y es una visita interesante para hacer en Budapest.

De ahí nos fuimos andando a Vaci Utca porque teníamos que encontrar un locutorio donde poder imprimir los billetes de vuelta, ya que después de nuestro incidente en el vuelo de ida, no queríamos tener la incertidumbre de si íbamos a poder volar o no.
Tras mucho buscar, por fin encontramos un locutorio y por un euro nos imprimimos nuestros billetes nuevos. Estos los guardé como oro en paño para que no me pasara lo mismo que con los anteriores. Jajajaja!! Que mal rato pasamos en Barajas!



A todo esto, mientras paseábamos por una de las calles cercanas a Vaci Utca, nos topamos con un set de rodaje en plena calle. A esto que damos vuelta para atrás para no pasar por el medio, viene un tío súper grande y empieza a llamarnos y nos dice que quería que saliéramos de extras en el rodaje.

La verdad es que hubiera sido una rallada salir de extras en una peli húngara, pero como no le hicimos mucho caso, se empezó a cagar en la madre que nos pario en nuestra cara y al ver que nos reíamos, el tío se quedo quieto y se piró. Jajaja!!

Callejeando y callejeando nos fuimos andando hasta el Mercado Central, que era la última visita que nos quedaba por hacer en Budapest y aquí estuvimos un buen rato porque hicimos compras y estuvimos viendo todos los puestos del mercado haciendo fotos.









Al final en el piso de arriba, que es donde están todos los puestos de comida, nos decidimos por uno que ponían bocadillos de tamaño para elefante con todo lo que te podías imaginar dentro del pan, incluida una salchicha húngara. Por unos pocos euros, creo que sobre 12 o así si no recuerdo mal, no metimos un bocadillo entre pecho y espalda. La verdad es que yo me pedí medio, pero mi novio de pidió el tamaño XXXXXXXL y se lo comió enterito, jajaja!!

Con la barriguita llena y ya con el horario casi sobre las dos y después de haber paseado toda la mañana por el callejero “budapestiense” (que conste que me la acabo de inventar), nos fuimos al apartamento a llamar a la mujer para que viniese a recoger las llaves.
Con las llaves entregadas, nos fuimos de camino al aeropuerto que casualmente, era la misma línea que cogíamos para ir al centro, pero en sentido contrario. Y en cuestión de 20 minutos, estábamos en la última parada que es donde se tiene que coger un autobús para ir al aeropuerto.

Fijaros bien al ir al aeropuerto porque tiene dos terminales y están a una distancia de 5km. Las salidas internacionales son desde la segunda terminal según llegas con el autobús, porque nosotros nos rallamos y bajamos en la primera. Menos mal que íbamos con tiempo porque tuvimos que esperarnos una media hora a que llegará el próximo bus.
Ya en la terminal correcta, esperamos a que pudiéramos embarcar en nuestro avión y 3 horas más tarde estábamos en Barajas. Nos fuimos directos al coche que aún nos quedaba un rato para llegar a Valencia.

Yo mientras conducía, ya empezaba a maquinar cual sería el próximo destino. Hoy por hoy, aún no sé cual será el próximo, pero os aseguro que si no hay ninguno antes y el próximo es el que pienso, lo voy a anunciar con bombo y platillo!!!jajaja

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