domingo, 9 de junio de 2013

Retrocediendo 20 siglos!!

Este diario lo voy a empezar diciéndoos que en principio este año nos íbamos a ir a Praga, lo que pasa es que un cambio del vuelo por parte de la compañía aérea nos hizo imposible cuadrar en viaje con nuestras vacaciones y tuvimos que cancelarlo. Pasado esto, yo me puse a maquinar buscando otro destino porque no quería quedarme sin vacaciones y buscando, buscando y buscando di con una oferta para ir a Roma por 50 euros los dos, así que llamé a mi novio y le dije la noticia, aceptó y cuando me puse a reservarlos, la sesión había caducado, y ahora costaba un poquito más, pero como ya nos habíamos hecho las ilusiones (si, si, nos las hacemos de forma muy rápida) no podíamos decir que no y los compramos.

Total, al final con los billetes de Roma comprados, ahora que podía hacer?? Pues lo que hago siempre desde hace un tiempo, meterme en el “superforo”, webs, etc  y empezar a investigar.

Lo primero fue buscar el alojamiento…….tarea difícil, porque como os he dicho antes, nuestro presupuesto para Roma era bastante limitado. Deje de lado la opción de mirar apartamento porque en una ocasión que estuvimos a punto de viajar a Roma los precios que encontré eran muy altos, así que esta vez empecé por mirar hoteles (eran muy caros, antiguos y mal situados, vamos que no tenían nada bueno), seguí mirando B&B (igual que los hoteles), continúe mirando hostels, albergues, etc. y nada interesante, pero cuando más desanimada estaba por encontrar el alojamiento ideal, se me ocurrió la idea de mirar en Homelidays y lo encontré!!!! Un apartamento en una zona alejada de Roma, pero que tenía un tranvía en la puerta que te dejaba en Termini y desde allí podíamos hacer base para explorar la ansiada ciudad eterna.

Con los vuelos pillados y el apartamento reservado (precio anticipo del 30% del coste total) solo me quedaba mirar el itinerario que queríamos hacer. Llegamos un viernes por la mañana, así que disponíamos de casi todo el viernes y el sábado, domingo y lunes enteros, pues el martes teníamos el avión para regresar a Valencia a las 10 de la mañana, aunque yo estuviera equivocada todo el viaje y creyera que nuestro avión salía a las 6:45. Con el tiempo del que disponíamos teníamos que tener un itinerario muy bien estructurado si queríamos ver lo máximo de la ciudad eterna, así que con la ayuda de internet diseñe el itinerario para nuestro viaje.

Ahora solo quedaba que llegará septiembre para poner rumbo a la capital de Italia.

Llegó el ansiado día y cogimos nuestros bártulos con destino al aeropuerto de Manises y de ahí nuestro vuelo directo a la ciudad eterna. Ya en el avión nos sentamos en la parte perfecta porque fue todo un espectáculo sobrevolar Roma viendo todos los monumentos que estas cansado de ver en los libros de historia del arte y que por fin lo estaba pudiendo ver con mis propios ojos y eso que aún no habíamos ido a visitarlos todavía. ¡Madra miaaaa, que ilusión!! (Ilusión parecida a la que tendré cuando viaje por primera vez a NYC).

Llegamos al aeropuerto de Ciampino, compramos nuestra Roma Pass y de ahí nos fuimos con nuestras maletitas a coger el bus con destino a la capital. Una vez allí, el bus nos dejó en un lateral Termini y allí pude empezar a apreciar todo el barullo de tráfico que tiene Roma. He de decir que esta zona había leído que era algo insegura. Nosotros pasamos todos los días a diferentes horas y nunca vimos nada fuera de lo normal que se pueda ver en cualquier ciudad grande.



De Termini cogimos el tranvía que nos llevaba a nuestro apartamento y de ahí nos comimos nuestro fiel bocata que siempre traemos de casa para el primer día y empezamos a ver la ciudad.

Nuestra primera parada era Santa Maria Maggiore. La basílica muestra estilos arquitectónicos muy variados, desde el paleocristiano hasta el barroco. El edificio completo fue restaurado y reformado durante el siglo XVIII, por lo que la fachada y una gran parte de la decoración interior procede de este periodo. A pesar de esto, la iglesia conserva el campanario, algunos mosaicos y suelos de mármol del periodo medieval y algunas columnas jónicas procedentes de otros edificios de la antigua Roma, además de los espléndidos mosaicos del siglo V.



La decoración del techo se conserva desde el periodo del Renacimiento, mientras que las cúpulas y las capillas pertenecen a la época Barroca. Probablemente lo más llamativo de la Basílica de Santa María la Mayor sean las diferentes partes que contiene pertenecientes a periodos tan variados de la historia. Al igual que si estuviera formada por retales, la iglesia resume las etapas más importantes que por las que pasó el arte cristiano en Roma.



Entrada gratuita. Horario: todos los días de 7:00 a 19:00

El problema vino que cuando llegamos ese día no sé porque motivo estaba cerrada y sólo pudimos ver la por fuera, así que nos dirigimos a nuestra siguiente parada, San Pietro in Vincoli. Esta gielsia me gustó mucho y por eso le doy el bronce de las iglesias de Roma que más me gustaron aunque es muy sencilla, pero es importante visitarla porque en ella se guardan las cadenas de San Pedro. La Basílica de San Pietro in Vincoli es recomendable no sólo porque su decoración, bastante diferente a la de la mayoría de los templos romanos, sino también para contemplar la impresionante escultura del Moisés de Miguel Ángel.



Horario de visita: Todos los días de 8:00 a 12:30 y de 15:30 a 18:00 horas.  Precio: Entrada gratuita.



Cuando salimos de la iglesia nos pusimos s buscar como locos un sitio donde vendieran agua porque no he pasado tanto calor en mi vida. Y menos mal que era septiembre, no quiero pensar como será en agosto. Ufff!!! Deshidratación pura!!! La Basílica de San Pietro in Vincoli es recomendable no sólo porque su decoración, bastante diferente a la de la mayoría de los templos romanos, sino también para contemplar la impresionante escultura del Moisés de Miguel Ángel.

Con nuestra botellita de agua, nos fuimos andando en dirección al monumento al que yo y mi costi ansiábamos tanto ver, el COLISEO!! Y andamos en dirección recta por un avenida sin pensar que de repente, zas!! Los edificios se habían acabado y lo teníamos ahí en frente nuestra. Nos quedamos parados como pasmarotes sin pararlo de mirar y pensando en las cosas y las historias que tiempo atrás habían ocurrido allí dentro, no paramos de hacernos mil fotos con el de fondo, con él al lado, en fin, estábamos encantados!! Y nos fuimos directos para dentro para empezar a amortizar nuestra Roma Pass.



La construcción del Coliseo comenzó en el año 72 bajo el régimen de Vespasiano y terminó en el año 80 durante el mandato del emperador Tito. Tras la finalización de la construcción el Coliseo se convirtió en el mayor anfiteatro romano, con unas dimensiones de 188 metros de longitud, 156 metros de anchura y 57 metros de altura.





Para evitar eternas colas que os hagan perder varias horas, es recomendable llegar a primera hora o bien comprar la entrada en el Palatino, ya que suele haber menos gente y la entrada es combinada.

Otra forma de evadirse de la espera es comprando la Roma Pass, una tarjeta de descuentos que ofrece entrada gratuita y sin colas para el Coliseo.

Horario de visita: Todos los días desde las 8:30 hasta una hora antes de la puesta de sol.


Estaba lleno de gente y des de ahí hicimos fotos del Arco de Constantino y del Foro Romano. Cuando salimos seguía haciendo calor, bueno, creo que en ese momento aún hacía más calor y me entraron ganas de enchufarme a una manguera que me refrescara un poco, pero me conforme con más y más y más botellas de agua. Chicos!! Estaba gastando mi presupuesto de viaje en botellas de agua frequita….bueno, ahí creo que he exagerado un poco, pero sólo un poco, jajaja!!



Del Coliseo nos fuimos al Palatino, que está ubicado a 40 metros de altura sobre el Foro Romano, el Monte Palatino es la más céntrica de las siete colinas de Roma y compone una de las partes más antiguas de la ciudad. El Monte Palatino está considerado la cuna de la capital italiana y se cree que estuvo habitado desde el año 1000 a.C.

En el Palatino se pueden ver infinidad de restos de las imponentes edificaciones que fueron creadas para la alta sociedad romana en la Antigüedad. Aunque el conjunto es impresionante, estos son algunos de los puntos que merecen especial atención:

  • Domus Flavia: El espléndido palacio Domus Flavia fue construido en el año 81 a.C. por encargo del emperador Domiciano para ser utilizado como residencia oficial y pública. En la actualidad aún se pueden ver algunas partes de la extensa construcción.
  • Casa de Livia: Esta casa de aspecto modesto construida en el siglo I a.C., es uno de los edificios mejor conservados del Palatino. Aún es posible vislumbrar los restos de los mosaicos y frescos que un día dieron alegría a los techos y paredes.
  • Casa de Augusto: Construida como la residencia particular de Octavio Augusto, la casa construida en dos niveles aún conserva gran parte de los preciados y coloridos frescos que decoraban sus paredes.
  • Jardines Farnesianos: Proyectados a mediados del siglo XVI sobre las ruinas del Palacio de Tiberio, los Jardines Farnese fueron uno de los primeros jardines botánicos que se crearon en Europa.
  • Hipódromo de Domiciano: Dotado de la apariencia de un circo romano, no se sabe a ciencia cierta si el estadio fue creado para la realización de carreras a pie, o bien para ser utilizado simplemente como jardín.
  • Museo Palatino: En este pequeño museo se exponen los diferentes hallazgos realizados durante las excavaciones llevadas a cabo en el Palatino. Contiene esculturas, frescos, mosaicos y otros objetos pertenecientes a la época de esplendor del Palatino.









Desde el Palatino se pueden lograr las mejores vistas del Foro Romano desde las alturas y es verdad. Tiene un mirador desde el que ves varios puntos de Roma y ves la Cúpula de San Pedro desde lejos.



Como en el Palatino tardamos bastante tiempo paseando por sus árboles el calor intenso remitió un poco y se hizo más agradable la visita al Foro Romano. La verdad es que viendo el Foro Romano te imaginas como era la vida siglos atrás y me imaginaba a los emperadores caminando por la Via Sacra.







Del Foro Romano nos fuimos caminando hasta la Piazza Venezia que es donde está en Monumento a Vittorio Enmanuelle II, que es un edificio de dimensiones gigantestas donde se encuentra la tumba del soldado desconocido. Y de ahí que está muy cerquita nos fuimos a la Piazza dei Campigdolio donde están los Museos Capitolinos (que no visitamos porque no nos apetecía mucho estar de museo en museo) y la escalinata de Santa Maria in Aracoeli a la que no pudimos entrar porque ya estaba cerrada.







La escalera Aracoeli fue construida en 1348 para celebrar el fin de la epidemia de peste. Se trata de una escalera de mármol formada por 124 empinados escalones que finalizan en la entrada de la Iglesia de Santa María en Aracoeli.



Se tiene la creencia de que todo aquél que ascienda de rodillas por las escaleras será premiado en el sorteo de la lotería nacional.

De ahí, he de decir que estábamos bastante cansados, estaba anocheciendo y decidimos ir caminando de nuevo hasta Termini para coger el tranvía de regreso al apartemento. Cenamos en un restaurante que estaba en frente del apartamento y nos fuimos a dormir con los pies reventadillos.






Mercadeo y sinagogueo en Budapest


Hoy era nuestro último día en Budapest y como nuestro avión salía sobre las 5 de la tarde podíamos aprovechar la mañana para ver las cosas que nos faltaban por ver. Así que desayunamos como de costumbre en el apartamento, recogimos las cosas, hicimos las maletas y nos fuimos en dirección al metro para ir a ver la Sinagoga.

Cogimos el metro hasta el centro y desde allí fuimos andando hacia la zona de la sinagoga.






La Sinagoga Judía de Budapest es la segunda más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén. Mide 53 metros de largo, 26 de ancho y tiene asientos para 2.964 personas, 1.492 hombres y 1.472 mujeres. Fue construida entre 1854 y 1859 siguiendo el diseño del arquitecto vienés Ludwig Forster. El estilo predominante de la sinagoga es el morisco, aunque también combina toques bizantinos, románticos y góticos.






Entrar a la sinagoga es gratis, incluso podréis entrar a la propia sinagoga sin pagar y verla desde el punto desde el que nosotros sacamos la foto. Si queréis avanzar más, pasear por el interior de ésta os costará 1.600 florines.

En el exterior de la sinagoga encontraréis el cementerio judío y el Árbol de la Vida, una escultura similar a un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto.





Por fuera, la fachada es muy grande y es una visita interesante para hacer en Budapest.

De ahí nos fuimos andando a Vaci Utca porque teníamos que encontrar un locutorio donde poder imprimir los billetes de vuelta, ya que después de nuestro incidente en el vuelo de ida, no queríamos tener la incertidumbre de si íbamos a poder volar o no.
Tras mucho buscar, por fin encontramos un locutorio y por un euro nos imprimimos nuestros billetes nuevos. Estos los guardé como oro en paño para que no me pasara lo mismo que con los anteriores. Jajajaja!! Que mal rato pasamos en Barajas!



A todo esto, mientras paseábamos por una de las calles cercanas a Vaci Utca, nos topamos con un set de rodaje en plena calle. A esto que damos vuelta para atrás para no pasar por el medio, viene un tío súper grande y empieza a llamarnos y nos dice que quería que saliéramos de extras en el rodaje.

La verdad es que hubiera sido una rallada salir de extras en una peli húngara, pero como no le hicimos mucho caso, se empezó a cagar en la madre que nos pario en nuestra cara y al ver que nos reíamos, el tío se quedo quieto y se piró. Jajaja!!

Callejeando y callejeando nos fuimos andando hasta el Mercado Central, que era la última visita que nos quedaba por hacer en Budapest y aquí estuvimos un buen rato porque hicimos compras y estuvimos viendo todos los puestos del mercado haciendo fotos.









Al final en el piso de arriba, que es donde están todos los puestos de comida, nos decidimos por uno que ponían bocadillos de tamaño para elefante con todo lo que te podías imaginar dentro del pan, incluida una salchicha húngara. Por unos pocos euros, creo que sobre 12 o así si no recuerdo mal, no metimos un bocadillo entre pecho y espalda. La verdad es que yo me pedí medio, pero mi novio de pidió el tamaño XXXXXXXL y se lo comió enterito, jajaja!!

Con la barriguita llena y ya con el horario casi sobre las dos y después de haber paseado toda la mañana por el callejero “budapestiense” (que conste que me la acabo de inventar), nos fuimos al apartamento a llamar a la mujer para que viniese a recoger las llaves.
Con las llaves entregadas, nos fuimos de camino al aeropuerto que casualmente, era la misma línea que cogíamos para ir al centro, pero en sentido contrario. Y en cuestión de 20 minutos, estábamos en la última parada que es donde se tiene que coger un autobús para ir al aeropuerto.

Fijaros bien al ir al aeropuerto porque tiene dos terminales y están a una distancia de 5km. Las salidas internacionales son desde la segunda terminal según llegas con el autobús, porque nosotros nos rallamos y bajamos en la primera. Menos mal que íbamos con tiempo porque tuvimos que esperarnos una media hora a que llegará el próximo bus.
Ya en la terminal correcta, esperamos a que pudiéramos embarcar en nuestro avión y 3 horas más tarde estábamos en Barajas. Nos fuimos directos al coche que aún nos quedaba un rato para llegar a Valencia.

Yo mientras conducía, ya empezaba a maquinar cual sería el próximo destino. Hoy por hoy, aún no sé cual será el próximo, pero os aseguro que si no hay ninguno antes y el próximo es el que pienso, lo voy a anunciar con bombo y platillo!!!jajaja