martes, 27 de diciembre de 2011

Visita a Essaouira y El Palmeral

Hoy era el día que supuestamente teníamos que ir a Ourzarzate y habíamos cambiado por Essaouira por el mal tiempo que podíamos tener en el Alto Atlas y como os daréis cuenta después hicimos muy mal cambiando la excursión, aunque eso me sirve de excusa con mi costi para volver, jejeje.

Habíamos quedado a las 8 en el Café de Francia para que nos recogieran los de la agencia y en el riad no nos servían el desayuno hasta las 9, así que nos fuimos a desayunar al Café Glacier un zumito de naranja y un croissant para cada uno por 32dh. Desayunamos tranquilamente viendo como limpiaban la plaza de la noche anterior y viendo como empezaba el día. Aún estaba nublado y pensábamos si el tiempo nos daría una tregua y nos dejaría visitar la ciudad costera tranquilamente. Esperamos a que fuera la hora y fuimos al punto de encuentro para reunirnos con nuestros compis de excursión y con Hassan (el guía o “conductor” de la agencia) que llegó un cuarto de hora tarde. 

Nos recogió y pusimos rumbo a Essaouira no sin antes hacer la primera “parada técnica” para que el señor puntual llenara el depósito de gasolina. Ahí yo ya me estaba mosqueando porque ya habría podido llenar el depósito antes de llegar 15 minutos tarde. Total, salimos de Marrakech con media hora de retraso y yo ya estaba dispuesta a sacarle esa media hora para venirnos más tarde.

Cuando llevábamos una hora de camino, hicimos la segunda “parada técnica” para vaciar e ir al meódromo y comprarnos unas papitas para picar en los ratos muertos de carretera.

Por el camino vimos una montaña que el guía nos dijo que tenía una frase dedicada a Alá que nos llamó la atención y paramos a hacer unas fotos.


Mientras íbamos en el coche el paisaje iba cambiando poco a poco y empezaba a tener más vegetación y cuando llevábamos media hora más de camino empezaron a surgir los árboles que contienen el fruto de donde se saca el aceite de Argán. No me preguntéis cómo se llama el fruto ni el árbol por favor, que no tengo ni pajolera idea.



Bueno he buscado en la fuente más fiable del mundo mundial, “la Wikipedia”..juas, juas!!! Y me ha salido esto:



Argania spinosa, es una especie de planta de flores perteneciente a la familia Sapotaceae, es endémica de los semi-desiertos calcáreos del sudoeste de Marruecos y también crece un poco en la provincia de Tindouf en Argelia pero donde más crece es en Marruecos. 

El argán crece hasta los 8-10 metros de altura y vive unos 150-200 años. Crece en la zona comprendida entre Tiznit y Essaouira. Es espinoso con el tronco rugoso. Tiene pequeñas hojas de 2-4 cm de longitud., ovales con el ápice redondeado. Las flores son pequeñas, con cinco pétalos amarillo-verdosos; florece en abril. El fruto es de 2-4 cm de longitud y 1.5-3 cm de ancho, con piel espesa y gruesa que rodea la cáscara amarga con dulce olor; ésta rodea a los frutos que contienen 2-3 semillas que son ricas en aceite. El fruto tarda un año en madurar hasta junio-julio del siguiente año.

El aceite de argán se produce en varias cooperativas de mujeres en la región. La mayoría de las labores son intensivas para la extracción del aceite, como remover la pulpa (que se utiliza como comida para los animales) y machacarlas entre dos piedras como nueces. Posteriormente, se sacan las semillas y si se trata de aceite de uso alimenticio, se tuestan. Esto le da un sabor distintivo al aceite.
Las cabras se suben a los árboles que producen el aceite de Argán cuando escasea la comida para alimentarse. Ahora lo entiendo todo!!!

La próxima parada fue en una cooperativa femenina donde nos explicaron la elaboración del aceite de argán, tanto para uso alimentario cómo cosmético y luego nos llevaron de tour a la tienda de la cooperativa donde por supuesto no compramos nada porque era mucho más caro que el los zocos.





Después de esta visita “turística-comercial” ya empezamos a divisar Essaouira desde un mirador donde se ve toda la ciudad desde lo alto de las montañas y se puede diferenciar su reserva natural de aves.


Essaouira (pronunciado: esauera) se ha ganado casi mil y un apodos; “La perla del Atlántico”, “La Bella Durmiente”, “hermosamente trazada” de la palabra árabe Souirah, esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, mantiene el encanto y la autenticidad de una tierra perdida en el tiempo. Aquí es donde termina el Mediterráneo: la última fortificación amurallada en las orillas atlánticas, cuyas casas parecen clonadas con los “pueblos blancos” de Andalucía.

Essaouira se ha convertido en una escala imprescindible de cualquier viaje a Marruecos.



Al explorador aventurero le fascinará la amabilidad y carácter hospitalario de los essaouiries, ya que viven desde hace siglos, en una encrucijada de culturas, civilizaciones y religiones. Los fenicios han dejado aquí su huella, y el explendor de esta ciudad data de su asentamiento, prosiguieron también el asentamiento romano, los cartagineses, los bereberes, los portugueses y los franceses. Si desea conocer algo más sobre la historia de Essaouira, le introduciremos en un breve recorrido histórico.


El guía nos dejó cerca de la Plaza Moulay Hassan y de ahí nos fuimos a visitar el Bastión norte de la Skala. La entrada cuesta 10 dh por persona y desde esa zona se tienen unas vista muy bonitas de la fortaleza y de la medina.




Después de ver el bastión nos fuimos a pasear por el puerto y a ver como los pescadores traían el pescado para vender el los puestos. Todo estaba lleno de barquitas de color azul y de gaviotas. todo tenía un encanto especial hasta que una hermosa gaviota decidió evacuar en las chaqueta de mis costi todas sus aguas menores...jajaja!!! Pobrecito mio, menos mal que fueron aguas menores que si llegan a ser mayores hubiera pasado a ser una escultura de Essaouira. Arggg, que asco!!!! y como las gaviotas son pequeñitas os podeis imaginar el tamaño de .....



De ahí decidimos que callejearíamos por la medina y por el zoco disfrutando de cada rincón de la ciudad y encontramos la viagra marroquí. Ay!! si alguno la pillara....




Callejeando nos metimos en un lugar donde estaban los niños jugando con su peonza. Hay que decir que la peonza estaba hecha con un tapón de botella, un palo y un trozo de cuerda para poder soltarla y aunque no tengo fotos era entrañable verlos jugar tan emocionados con sus peonzas. Igualitos que los de aquí que tienen la tornado, la diamante, la spider y la colección entera de peonzas que venden en el quiosco.



Callejeando y callejeando dimos a parar con la avenida que cruza toda la medina de norte a sur y habían montado el mercado y estaban lleno de gente haciendo sus compras.







Aqui fue donde entramos en el estudio de un pintor y nos compramos dos cuadros para nuestro futuro nido de amor, jejeje!!!



Después de las "compras artísticas" empezabámos a tener hambre y cometimos el mayor error jamás contado en las historia de un viajero. Meterse a comer en el primer sitio desde el cual llamaron nuestra atención. Solo puedo decir que fue carísimo para la mierda que comimos, que la higiene brillaba por su ausencia y del cuarto de baño mejor no hablo. Yo no subí, porque sabia que entonces no iba a comer de nada, preferí vivir en la ignorancia, pero el costi y los compis que subieron dijeron que estaba pared con pared con la cocina, que la mujer cocinaba a 10cm del váter, que la cocina medía 10cm más y lo peor de lo peor, fue cuando uno pidió pollo y al no tener, el camarero se fue a comprarlo a quién sabe donde y trajo los trozos en la mano por en medio de la calle.

Eso si, la comida estubo todo el rato amenizada por el flautista de Hammelin y su compañero el chipiriflaútico mayor.

Después de nuestra experiencia, puedo decir que si no tuve cagaleras ese día no voy a tenerlas en mi vida!! y nos fuimos a seguir callejando por las calles de la medina en dirección a la plaza de Moulay Hassan.


Vimos como los pajaritos se dabana el festín del siglo y los niños jugaban a ser Indiana Jones.



Y seguimos callejeando......





Aqui empezamos a deshidratarnos y decidimos ir a tomar algo mientras haciamos tiempo a que viniera Hassan "El superguía que no guiaba" a recogernos y nos fuimos a Casa Vera, que es un local de copas y tapas españolas donde los chicos pudieron beberse una cerveza y nosotras un coctel. Todo mientras veíamos unas vistas preciosas de todo el puerto y la playa de Essaouira.






Esta vez nos recogió Hassan con una puntualidad británica y saliendo vimos a la gente haciendo Kite Surf en la playa.


Ahora si que ya no hacian falta las "paradas técnicas" y volvíamos a Marrakech rápidos como una bala...yo prefierí echar una cabezadita!!!


Nuestro querido Hassan en una calle cercana a la plaza y fuimos flechaditos a intentar conseguir un paseo en calesa hasta el Palmeral por 150 dh que es lo que nos había recomendado él pagar. Aquí empezó la odisea de tener 80.000 tíos detrás de nosotros intentando colarnos el paseo por 400 dh. Hay que ver lo flipados que estaban!!!

Después de un rato tanteando la técnica del regateo lo máximo que conseguimos fue dejarlo en 200dh y con un buen par les dijimos que no nos interesaba y nos piramos y por un taxi. Aquí enseguida negociamos el precio y el taxista nos llevó al palmeral.

Que agotador es esto del regateo, reconozco que no es para mí!!!




El Palmeral de Marrakech tiene más de 100.000 palmeras y fue plantado durante la dinastía almorávide en un terreno de más de 13.000 hectáreas.
Actualmente el palmeral está considerado una zona de lujo y es el centro de un gran plan urbanístico que incluye residencias, hoteles y campos de golf. Por ahora, el palmeral sigue conservando un aire místico y la invasión no resulta muy perceptible. El palmeral sigue siendo una fuente de riqueza para la ciudad. Además de los dátiles y la madera que se obtiene de las propias palmeras, éstas crean un buen ecosistema para los árboles frutales y las plantaciones que allí conviven.




Paramos a hacer unas fotos al palmeral y de paso a subirnos en camello para hacernos la foto de rigor. Yo ya subí en camello en un viaje a Tenerife y doy fe de que acabas con el culo hecho polvo!!!


Seguimos haciendo el recorrido por todo el Palmeral y viendo los hotelazos que se gastan por aquella zona…menudo pastizal hay que tener para alojarse allí y regresamos de nuevo a la medina.


Aqui nos despedimos de nuestros compis de excursiones y cada uno nos fuimos a nuestro riad a dejar los trastitos. Dejamos los trastitos y salimos a cenar por la plaza y a verla por última vez iluminada de noche.



Como habíamos quedado bastante hartos de nuestras experiencia con la comida en Essaouira, ese día cenamos en un italiano que está al lado del Café de Francia. Pedimos una ensalada, dos pizzas y agua y pagamos la cena a precio europeo pero no nos importaba, estabamos caninos después de la comida del mediodía. 



Dimos una vuelta por la plaza y nos fuimos a dormir.

1 comentario:

  1. Qué ganas tengo de ir a Essaouira! Preciosas fotos,, las cabras en los alto del árbol sin palabras, jajaja. Me ha gustado mucho la entrada.

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